Fundaci—n Garc’a Morente Home Contacto Mapa del Sitio Buscar

Ridículas acusaciones

- 05/04/2007

En los últimos días asistimos perplejos a un serial mediático de desinformaciones sobre el caso de la intervención del arzobispado de Madrid en la parroquia vallecana de san Carlos Borromeo. Por más que se empeñen quienes han protagonizado esta historia y sus corifeos mediáticos, no hay más que aplicar un mínimo de sentido común para darse cuenta que la medida aprobada por unanimidad en el consejo del presbiterio, de repartir el territorio de esa iglesia entre las parroquias limítrofes, ha sido un acto prudencial que se corresponde certeramente con la realidad de lo que allí venía sucediendo. La inexistencia de una catequesis y de un proceso de transmisión de la fe según la obligada fidelidad a la naturaleza y a la misión de la Iglesia, al Evangelio y a la tradición apostólica; las rocambolescas celebraciones litúrgicas con rosquillas y turrón; o una predicación reduccionista de la fe sustentada en ideologías materialistas en las que la lucha de clases es un leit motiv permanente, son argumentos más que suficientes. La dimensión social de la presencia del Evangelio es sin duda una consecuencia de la fe que se confiesa y se profesa, que no puede ser otra que la de la Iglesia. Más torticero si cabe, es el aprovechamiento que algunos hacen de este caso, por ejemplo El País en su editorial de hoy, para atacar al Papa y a los obispos españoles con absurdos infundios como el de que se han sumado a las teorías conspiratorias sobre el 11-M. Un esfuerzo vano que, además, resulta ridículo por la insustancialidad de los argumentos que utiliza. Convendría que por una vez, al menos fueran serios.

 

Analisis Digital
analisisdigital@analisisdigital.com


Espacio optimizado para Internet Explorer 6.0 y Safari Mac
Resoluci�n m�nima recomendada 800x600