Alfa y Omega
Jesús Colina
09/05/09
Promover la paz, apoyar a la pequeña comunidad cristiana, promover el diálogo con el judaísmo y con el Islam: éstos son los cuatro objetivos que se plantea Benedicto XVI con la peregrinación a Tierra Santa que emprende este viernes, 8 de mayo
Padre, en una iglesia católica de Amán (Jordania)
Se trata, sin duda, del viaje internacional más complejo de los doce de este pontificado, como ha reconocido a Alfa y Omega el padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Información de la Santa Sede. Pero, hasta ahora, los viajes más difíciles han sido rotundos éxitos para Benedicto XVI. Tras los ataques de fundamentalistas islámicos por su discurso en Ratisbona, el Pontífice viajó a Turquía, en noviembre de 2006, y conquistó muchos corazones por su capacidad de diálogo y respeto. En abril y septiembre de 2008, los medios de comunicación descubrieron el carisma de este Papa, en los viajes que realizó a Estados Unidos y Francia, despejando muchos prejuicios.
Amán (Jordania), diálogo con el Islam
Ahora, sin embargo, Benedicto XVI afronta su periplo más difícil. Mañana aterrizará en Amán, Jordania, donde permanecerá hasta el lunes, para promover el diálogo con el Islam y fortalecer a la pequeña pero dinámica comunidad local. El ambiente que se respira en la víspera no podía ser mejor. El rey de Jordania, Abdalá II, con un gesto fuera de protocolo y sumamente significativo, recibirá y despedirá al Papa en el aeropuerto. El Santo Padre, por segunda vez, visitará una mezquita, la de Al-Hussein Bin Talal, y mantendrá encuentros con líderes religiosos islámicos. Al mismo tiempo, bendecirá la primera piedra de un centro para discapacitados, una universidad y dos iglesias en el río Jordán, testigos del renacimiento católico en este país. Es probable, además, que se encuentre con refugiados iraquíes, numerosos en Jordania.
Jerusalén, diálogo con el judaísmo
El Papa aterrizará el lunes en Jerusalén, donde será recibido por el Presidente Shimon Peres, en una Visita que, tras la polémica surgida en torno al caso del obispo negacionista Williamson, el Santo Padre ha querido afrontar con energía, a pesar de los problemas surgidos por la guerra en Gaza. Prodigará gestos, como la Visita al Memorial de víctimas del Holocausto de Yad Vashem, un encuentro con los rabinos jefes y un momento de silencio ante el Muro de las Lamentaciones, en el que, como hizo Juan Pablo II, introducirá un mensaje. La preparación de esta Visita ha dado un impulso inesperado a las buenas relaciones con el Estado de Israel, lo que el Papa aprovechará para concluir los acuerdos que quedan por establecer en defensa de los derechos de la comunidad cristiana.
Belén, impulso a la paz
El miércoles, 13 de mayo, el Papa visitará Belén y, además de peregrinar a la Gruta de la Natividad y celebrar misa en la Plaza del Pesebre, aprovechará para dar un fuerte impulso a la paz en el área, huésped en el palacio presidencial del Presidente Abu Mazen. Se encontrará con los cristianos palestinos de Gaza y visitará un campo de refugiados. El pasado domingo, al rezar el Regina Coeli, ya envió un mensaje de apoyo y cercanía al pueblo palestino en sus sufrimientos.
Apoyo a los católicos
No hay que olvidar que, ante todo, el Viaje es una peregrinación. El momento más multitudinario lo vivirá el jueves 14, donde congregará, en una misa al aire libre (en el año 2000, Juan Pablo II no pudo presidir ninguna en esas condiciones), a la comunidad católica en Nazaret. Las pantallas de televisión mostrarán, por primera vez en Israel, una multitud católica, lo que supone un mensaje importante para muchos de los jóvenes cristianos que sopesan emigrar. Tras reunirse con los representantes de otras confesiones cristianas, el Papa regresará a Roma el viernes. Una semana en la que la paz y el futuro de los Santos Lugares está en juego.