Redacción
- 16/06/2006
El papel de la Iglesia ante los nacionalismos fue analizado por Jordi Pujol durante una ponencia organizada por el CEU San Pablo y la Fundación García Morente para los cursos de verano de la Universidad. Carlos Mayor Oreja, miembro del patronato de la Fundación García Morente, fue el moderador y el presentador de esta conferencia
Tras afirmar que "es una ardua tarea hablar de este tema", el ex presidente de la Generalidad de Cataluña, Jordi Pujol habló sobre el papel de la Iglesia ante los nacionalismos. "Durante mis 24 años como presidente de Cataluña, nunca he impuesto ni mi catolicismo ni mi fe", afirmó y dijo que "Cataluña tiene raíces cristianas además de otras más cosas".
"España está inmersa en un agrio y serio debate sobre la idea y concepto de España", declaró. Durante la conferencia, Jordi Pujol se preguntó ¿hasta qué punto el catolicismo y España están entrelazados? Y contestó que en España siempre ha habido más de una familia. "Dentro de la Iglesia ha habido opiniones políticas diversas", aseguró; "recordemos que los sacerdotes militares en las guerras entre países encendían el ardor patriótico de sus ovejas", dijo.
Pujol aprovechó para reivindicar la independencia de Cataluña
"Una parte de la Iglesia catalana tuvo en el pasado actitudes no coincidentes con la Iglesia Española, porque Cataluña ha tenido y tiene una personalidad propia y diferenciada de España y quiere conservarla". "Cataluña pretende desarrollarse cristianamente como país y ejercer un papel decisivo e importante dentro de España".
Pujol admitió que Cataluña sufre "con más intensidad" que otras Comunidades Autónomas la "crisis de sentimiento, fe religiosa" y explicó que esto se debe a la influencia que recibe de otros países europeos como Francia, Bélgica y Alemania y advirtió de que la misma crisis llegará en un momento u otro al resto de España.
Al hablar de la nación aseguró que "las diferencias lingüísticas y culturales son muy importantes para definir el término nación" y se refirió también a la antigüedad de las raíces que según él, avalan esta afirmación.
"El mapa político de Cataluña es distinto del de España", dijo, y achacó este hecho a que "la dialéctica de ambas es diferente y fecunda". Pujol, con respecto a este tema hizo referencia a las "tensiones" que se producen por esta causa.
Cuando habló del "valor moral de la unidad de España" afirmó que "no quiere volver oír esas palabras" y para definir el término de nación nombró a Juan Pablo II y utilizó sus palabras: "nación como educadora de los hombres, como instrumento para que los hombres puedan ser más y consoliden sus valores".
Al nacionalismo lo definió como "la defensa de la nación". "El nacionalismo es bueno si no desemboca en el fascismo; si es un nacionalismo responsable".
La función del Magisterio
Pujol afirmó que "no sabe si es función del Magisterio asegurar que la unidad de España es un bien moral" y aseguró que le preocupan las adherencias políticas que "a veces ha defendido la Iglesia católica". "La unidad política no tiene que equivaler a la unidad de la fe", dijo. Sin mencionarlos, Pujol se refirió a, entre otros, el cardenal primado y arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, quien ha afirmado que la unidad de España es un bien moral y al cardenal Antonio María Rouco Varela, que ha declarado que un cristiano tiene el deber de favorecer y consolidar la unidad de España.
En este sentido, consideró "normal" que, de la misma forma que a veces existe "tensión" entre las posiciones políticas que defienden la unidad de España y las que defienden la identidad de Cataluña, esa tensión se produzca en el ámbito religioso porque, según él, "la concepción de un país lo invade todo", incluida la Iglesia. No obstante, abogó por el "nacionalismo justo, moderado y templado" para hacer frente a esta tensión.
Para finalizar aseguró que "hay que evitar los riesgos de las radicalizaciones" y explicó que canalizar una única idea de España "le preocupa".
Pujol apuntó que la defensa de la unidad de España como valor moral es algo que ya escuchó "de jovencito" y recordó cómo cuando era pequeño el cura de su parroquia se negaba a confesarle si lo hacía en catalán.
El que fuera cabeza de lista de la coalición nacionalista Convergencia i Unió (CiU) desde 1980 hasta 2003 defendió la existencia de una Iglesia catalana dentro de la Iglesia española, algo que, bajo su punto de vista, "no pone en duda la universalidad de la Iglesia".
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