Redacción
- 18/06/2009
La Asociación para la Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia (ANDOC) advirtió hoy de que la Ley andaluza de Muerte Digna deja "mal parada" la "libertad profesional y de conciencia" de los médicos
En una nota, dicha asociación reconoció que, "si bien es cierto que el proyecto andaluz no regula la objeción de conciencia, deja muy mal parada la libertad profesional y de conciencia de los médicos al indicar en su artículo 17 que los profesionales sanitarios implicados en la atención del paciente tienen la obligación de respetar los valores y preferencias del paciente en la toma de decisiones clínicas, debiendo abstenerse de imponer sus opiniones personales morales, religiosas, filosóficas o de cualquier naturaleza".
Además, sostuvo que el proyecto de ley andaluza "tiene poco de novedoso" tras argumentar que la mayoría de los derechos y garantías que se establecen para la atención digna del paciente "están ya contempladas en otras leyes generales anteriores, como la Ley de Autonomía del Paciente y la ley General de Sanidad de 1986".
Respecto a los profesionales, Andoc agregó que las "malas prácticas" que trata de evitar ya aparecen sancionadas, además de en las normas mencionadas, en los códigos deontológicos sanitarios. "No es de extrañar que otras comunidades, con previsiones estatutarias similares, hayan optado por seguir la ley vigente, sin aventurarse con proyectos, a todas luces, innecesarios", prosiguió esta asociación.
Del mismo modo, dijo entender que, "de respetar las convicciones de los pacientes sin imponer las propias, a reducir al médico al silencio ante preferencias del paciente, obligándole incluso a abstenerse de manifestar sus opiniones de cualquier naturaleza, hay una diferencia abismal". Frente a esta ley, abogó por "desarrollar mucho más" los cuidados paliativos, formar a los profesionales en esta materia, dotar "de medios específicos suficientes" a los centros sanitarios y "no cargar contra los profesionales, ni obligarles a actuar contra sus conocimientos y conciencia".
"Cualquier ley de muerte digna que no cuente con los profesionales sanitarios, no aportará dignidad ni a los médicos, ni a los pacientes, ni al propio sistema sanitario", avisó.