El Gobierno, el mismo Gobierno que ha sido incapaz de tomar una sola medida inteligente contra la crisis económica, amenaza ahora con imponer una serie de medidas para lograr "una salud sexual "placentera". Ya el nombrecito es de pesado gusto, pero el resto es aún peor.
Y eso lo quiere hacer en el momento en que atraviesa las horas más bajas, no solo en España sino en toda Europa y aún en el mundo, con críticas sarcásticas y hasta ofensivas. Parece una broma, pero el Gobierno que tiene tantos problemas serios ante sí, entra de bruces en un fregado marginal, pero bastante más complicado: imponer por la fuerza, a los que considera sus súbditos, sus vergonzosas ideologías, hasta entrar en el mundo de la chabacanería más sucia.
Con un nombre rimbombante "Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva", como es costumbre, el Gobierno, a través de su Ministra de Sanidad, quiere entrar a saco en aquellos aspectos de la libertad humana más íntimos y personales, cargados de una marginal ideología. Así amenaza con presentar este documento a la aprobación de las Autonomías.
No tiene desperdicio. El "documento" afirma que describe "la situación de la salud sexual y la anticoncepción en España y apunta unos objetivos y recomendaciones vergonzantes para llevar el agua a su molino. Denuncia, por ejemplo, que "los estereotipos de género acerca de lo que es ser hombre o ser mujer, tiene graves repercusiones para la vivencia de la sexualidad de un modo placentero" (hasta esta palabrita da asco)
Incluso afirma "que resulta necesario revisar el concepto del rol reproductivo de las mujeres, introduciendo su derecho a una salud sexual y reproductiva plena" Todo esto dicho desde un plano de superioridad ciertamente molesto y con un lenguaje lenguaraz y grosero que da vergüenza.
Una cosa es cierta, en su afán dictatorial, el Gobierno, a través de las ideas personales de una de sus ministras, quiere imponerlas, a la fuerza, a toda la población, en un aspecto de la vida humana que choca frontalmente con la libertad individual de sus ciudadanos y en un momento en que los problemas serios acucian al país.