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La semana negra, una plegaria con Obama y adiós credibilidad
Fátima Martínez
Coordinadora de Opinión de Análisis Digital

La semana “horribilis” de la gestión económica en la legislatura de Zapatero, barruntada desde hace dos años, ha alcanzado su cumbre la semana pasada y parece no tener salida en los próximos meses. Incluso muchos expertos alargan esta implacable prórroga a dos años vista para poder atisbar una cierta mejoría. El tiempo, haciendo uso del tópico, será el que dictamine la sentencia final.

Los españoles mantenemos nuestro corazón en vilo ante la impotencia de estar gobernados por la improvisación continua de un presidente más que desorientado, perdido, que ha tenido que despejar sus dudas en una hipócrita “plegaria” en Estados Unidos. La Semana de la Oración para Zapatero, ha sido la semana del pánico para muchos obreros españoles. Todos sabemos que Zapatero lejos de rezar, ha ido a posar, a volver a salir en la foto, muy lejos de una sincera búsqueda de Dios y de soluciones prácticas basadas en un futuro mejor para España.

La desesperanza se cierne sobre el españolito medio. Todos los que están viviendo el estancamiento laboral, la reducción de sueldos o la pérdida de empleo, la ansiedad por pagar hipotecas vitalicias y la necesidad imperiosa por mantener a la familia, aunque eso sí, con todo tipo de comodidades, gadgets electrónicos por delante, claro está.

Incertidumbres

Asustan las cifras, las cotas de paro que superan los cuatro millones de desempleados, especialmente entre jóvenes, muchos de ellos con preparación suficiente para defender con dignidad un buen puesto de trabajo. Es decir, una tasa del 19%, la segunda mayor de la Unión Europea, aunque es Letonia la que encabeza los niveles de paro con un 23%.

Alarman las medidas anunciadas por el Ejecutivo español, como prolongar la vida laboral un par de años más, ahora de 65 a 67 que da buena suerte. Total, qué más da, un par de años más que menos, el estirón final con unos cuantos achaques más que menos. Aún mejor, optar por un Gobierno de salvación, como promovía el jefe del Ejecutivo de Castilla-La Mancha, José María Barreda, al pedir una remodelación «importante» del Gobierno en julio, tras la Presidencia Europea.

Repercusiones: sin bolsa y sin credibilidad

Las consecuencias no se han hecho esperar: la Bolsa ha vuelto a caer en picado, un 7,7% en la peor semana del último año. Los inversores extranjeros, presas del pánico, han salido en estampida. Incluso muchos analistas han empezado a comparar la situación financiera española a la “tragedia griega”.

En conclusión y como era esperado: el Partido Popular suma puntos, 5,8 puntos por delante del PSOE, y los españoles, cansados de tanto paripé, pierden la poca confianza que les quedaba en esta desalentadora gestión del Gobierno. Más que razonable y hasta plausible. El editorial de El País refrendaba ayer la cuestión de liderazgo, olvidada por el jefe del Ejecutivo. En plena barrena, como señalan muchos medios de comunicación digitales.

Ya decía el gran filósofo Ortega y Gasset: “Cuidado de la democracia. Como norma política parece cosa buena. Pero de la democracia del pensamiento y del gesto, la democracia del corazón y la costumbre es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad”.

 

Analisis Digital
analisisdigital@analisisdigital.com


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