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Prepararnos para el Bien Común
¿Matrimonios homosexuales?

Miguel Antonio Espino Perigault
Analista Político Hispanoamericano

¿Están los pueblos latinoamericanos preparados para el “matrimonio” homosexual? Esta pregunta fue hecha a dos connotadas profesionales panameñas, las doctoras Rosa María Britton, ginecóloga-oncóloga y reputada novelista, y a la sicóloga y comunicadora, Geraldine Emilliani, quienes, en sendas breves respuestas, coincidieron en la opinión de que la sociedad “no está preparada para los matrimonios homosexuales”. Aunque no explicaron sus opiniones- desarrollo que no se les pidió- estas declaraciones pudieron expresarlas personalidades de cualquier país hispanoamericano. Las damas dijeron algo válido para toda la región; pues, probablemente, ningún país está adecuadamente preparado para enfrentar y, tampoco, rechazar semejante calamidad; la cual, junto al aborto, son propugnadas por las Naciones Unidas como el non plus ultra de los derechos humanos. Ambos males forman parte del controversial documento llamado Objetivos del Milenio (ODM).

En una nota de prensa, para C-FAM, organización defensora de la familia (11-06-09), Susan Yoshihara señala que “Los objetivos de desarrollo de la ONU no defienden la dignidad humana”. Sobre este último aspecto, Robert Araujo, sj, advierte, a propósito de los discutidos Objetivos, que “ya no son tanto las metas, sino el modo en que se las persigue”, el problema principal. El sacerdote jesuita se refiere a un estudio crítico, en el que participó -Los objetivos de desarrollo el milenio a la luz de la doctrina social de la Iglesia-, de Brian Samecchia y Terréence McKeegan; estudio en el cual se denuncian las deficiencias del programa de la ONU, cuyo enfoque, afirman, “no tiene en cuenta los principios fundamentales del desarrollo humano moral, la solidaridad y la subsidiaridad”. El erróneo enfoque, dirigido por el asesor económico de la ONU para los ODM, Jeffrey Sachs, de la Universidad de Columbia (NY), es primordialmente tecnológico.

El estudio critica también el hecho de que los objetivos para la enseñanza primaria universal y para reducir la moralidad, no consideran el papel fundamental de la familia, como es debido. Critica el modo en el que la ONU promueve la igualdad de género, que sirve para inculcar la falsa idea de que el género es una construcción social cambiable. Denuncia el engaño en el que se basan las promovidas políticas de salud sexual y reproductiva, no incluidas en el ODM; pero que, pese a ello, son impulsadas arbitrariamente y en contravención a la misma ONU, por el Fondo de Población y por el Fondo de la Infancia, dos, agencias influenciadas por activistas de género (homosexuales y abortistas).

Las amenazas denunciadas colocan a los pueblos en desarrollo ante una auténtica “guerra del fin del mundo”; aunque en un escenario universal y extraño al de la novela homónima de Mario Vargas Llosa.

La preparación necesaria para enfrentar las amenazas es propia de una guerra preventiva y defensiva, a la vez. En el primer aspecto, se trata de fortalecer a la familia, en cada país, mediante legislaciones que protejan su integridad y desarrollo, en todo aquello que la enriquezca humanamente.

Los gobiernos que se autocalifican a si mismos como “progresistas”, aceptan la manipulación de los activistas de género y se hacen cómplices de una política nociva contra su propio pueblo. De igual modo, aquellos gobiernos que muestran irresponsable desinterés o ignorancia ante el problema, hacen el papel de “perfectos idiotas”, al estilo de los personajes del célebre “Manual” de ese nombre, de Plinio Apuleyo, Carlos Montaner y Álvaro Vargas Llosa.

Algunos analistas políticos internacionales califican de “contradicciones” y de “incongruencias” las acciones de gobiernos cuyas constituciones políticas y leyes defienden y protegen la vida y la familia tradicional; pero que, también, firman acuerdos que contradicen sus propias políticas pro v ida y pro familia.

Susan Yoshihara, vicepresidenta de investigaciones de la organización C-FAM, con representación en la ONU, denunció las “artimañas” de los “burócratas” (activistas pro homosexuales) para incorporar interpretaciones basadas en la ideología de género al lenguaje de los tratados sobre diferentes derechos humanos. “Se está debilitando la credibilidad de las principales agencias de la ONU”, dijo al respecto. (30-10-09).

Austn Ruse, presidente de esa organización, señaló que “la ONU está siendo traicionada” y se refirió a la desconexión existente entre la burocracia y los estados miembros en los organismos normativos de la ONU, (30-10-09) en ninguno de los cuales se reconoció el equívoco y malintencionado lenguaje de género, utilizado por los movimientos abortistas y de homosexuales para ocultar sus perversos propósitos.

Un análisis sobre la forma como votaron los países latinoamericanos en la derrota que, felizmente, se infringió a un intento para favorecer la interpretación de género en un importante documento sobre “supuesta” discriminación, dejó al descubierto la felonía o la idiotez de los gobiernos latinoamericanos o de sus representantes diplomáticos, que apoyaron la derrotada propuesta de de la Unión Europea, y de los Estados Unidos, impulsador, este último, de las agendas homosexual y abortista en todo el mundo.

La derrota a la subversiva acción de los llamados “burócratas”, fue lograda gracias a los países musulmanes y africanos, con el apoyo de los países angloparlantes del Caribe; pero, sin la ayuda de ninguno de los países latinoamericanos. Este comportamiento ha sido calificado de “traición”, por analistas internacionales. (C-FAM/ 12-01-10).

Pero, si los pueblos en desarrollo demuestran no estar preparados para rechazar el “matrimonio homosexual”, tampoco parecen estarlo los países desarrollados. En algunos de éstos, los supuestos “derechos”, sobre la homosexualidad o el aborto, se han impuesto sin consultar a la opinión pública e, incluso, en contra de ella, como ha sucedido en España y, recientemente, en la Argentina y en Ciudad de México. En los Estados Unidos se libran debates legales y electorales que han resultado en importantes victorias para los grupos pro-familia, y pro-vida, pese al apoyo firme que le da a la cultura de la muerte y la anti-familia, el gobierno del presidente Barack Obama, no solamente en su país, sino en el mundo entero, según lo ha anunciado en la ONU, la propia Secretaria de Estado, Hillary Clinton, la abanderada de esa nefasta política. (C-FAM/ 15-01-10)

Una creciente reacción en defensa de los valores tradicionales se aprecia en los Estados Unidos, al igual que en España, Italia, Irlanda, y en algunos países, como México, Nicaragua, República Dominicana, y en otros, amenazados por la negativa política mencionada. En México, 17 de los 31 estados de la unión han reformado sus constituciones políticas para impedir el aborto. Tampoco estaban preparadas estas sociedades. Pero se están preparando.
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Pero no bastan las denuncias ni los comentarios, que los gobiernos suelen desdeñar. Es necesario ejercer presiones en los medios (incluido la internet) , y en las calles, para hacerles conocer, no solamente la disconformidad de los ciudadanos, sino el costo político que ese desdén conlleva. También, deben obligar a los gobiernos a revisar y vigilar el comportamiento de sus representantes diplomáticos, quienes, muchas veces parecen dedicados al turismo de salón. Debemos preguntarnos si los representantes diplomáticos de la “traición” en las Naciones Unidas apoyan al movimiento homosexual por instrucciones de sus respectivos gobiernos, o si actúan a la libre. En esta línea de pensamiento, el ex director de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, publica el artículo “Igual dignidad humana”. (El Panamá América, 05-02-10) en el cual recomienda la necesidad de unir de esfuerzos ciudadanos para lograr “un cambio de rumbo”. Las diferentes cancillerías deben hallar respuestas a la interrogante, y ofrecerles explicaciones a sus pueblos. Corresponde a los gobernantes y, sobre todo, a los encargaos de la política exterior, conocer a fondo el problema en toda su complejidad, para enfrentar con inteligencia la amenaza denunciada; una amenaza que, como señala el sacerdote Araujo, precitado, se halla más en los engañosos y malintencionados métodos como se persiguen los objetivos del milenio, que en los objetivos mismos.

Deben los gobiernos latinoamericanos defender los mejores intereses de sus pueblos; es decir deben defender y hacer valer el Bien Común, en el cual no hay cabida para el supuesto “matrimonio” homosexual, ni el aborto libre, y todos los demás males que traen consigo, y que forman parte del documento tos sobre los Objetivos del Milenio.


Por Miguel A Espino Perigault
miguelespinop@hotmail.com

 

Analisis Digital
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